¿Son tan diferentes los árabes?
Edgar Isch / OPCION 04.04.2004 07:30
Sobre el choque de civilizaciones
Diversos estudios demuestran que el imperialismo, principalmente el norteamericano, impulsó y apoyó a los distintos grupos islámicos radicales porque le eran útiles en la lucha contra el marxismo y para dividir a los pueblos árabes.
La cultura es la creación de un pueblo, pero al mismo tiempo la cultura recrea a ese pueblo, le otorga un perfil indiscutible que le permite identificarse ante los demás, porque ciertamente la identidad surge de un juego de comparaciones, similitudes y diferencias, con los otros.
Así, a lo largo de miles de años, la humanidad ha vivido ese proceso en el que se generó una diversidad enorme, que nos demuestra a todos las múltiples respuestas que se dieron a la supervivencia y a los anhelos humanos del más diverso tipo. Sin embargo, cuando alguien sale de su nicho cultural, por más que se sorprenda, interprete o ridiculice las diferencias, parece llegar a una conclusión común: “son buena gente”, dirá; “su apariencia física se parece a los de acá”; “los niños son inquietos como los de mi casa”. Diferencias y similitudes se ponen en juego, pero en el acercamiento se demuestran las posibilidades de convivencia; en el conocimiento mutuo se desvanecen los temores presentes al instante de contactar con los “desconocidos”.
Con los árabes (sean musulmanes o no), y con los musulmanes (sean árabes o no) no es distinto. Pero, entonces ¿ dónde está el choque de culturas? ¿No es esa la causa de conflictos actuales que llevan a intelectuales otrora respetadas como Oriana Fallaci a decir que hay que aplastar esa religión?
La historia
Si esa fuera la forma de ser árabes y musulmanes, habría que sostener que a lo largo de la historia se encuentran evidencias de ello. Su pasado, sin embargo, nos da ejemplos distintos.
Los árabes fueron transmisores de cultura hacia los países europeos durante la noche del dogmatismo medieval, incluyendo obras del pensamiento griego e inventos chinos. Cuando conquistaron la Península Ibérica, en el Califato de Córdova dieron por centenas de años un ejemplo de convivencia con judíos y católicos, rota sólo cuando vencen los cristianos e inician la persecución a todos los “herejes”. No los identificó con la intolerancia y la agresión nada que no estuviera presente en otros pueblos de la Tierra: afán de posesión territorial, defensa ante una agresión o protección de los suyos.
La religión
Como los hechos históricos en este sentido pueden abundar, entonces sería de suponer que es su religión. Pero el Corán, al igual que los textos sagrados de otras religiones, es en diversos aspectos contradictorio. Sus capítulos (ó surahs) empiezan invocando “En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso”, pero más adelante el misericordioso plantea el diente por diente y ojo por ojo como en el antiguo testamento bíblico. Y esta similitud, como muchas otras está dada porque el Islam reconoce como apóstoles anteriores a Mahoma a las figuras centrales del judaísmo y del cristianismo. Pero, en sus textos sagrados se ordena expresamente que el hombre se acerque a la ciencia y que si es necesario viaje a otros pueblos para ello; se desprecia la discriminación y se habla de la comunidad como centro social.
Es decir, nada que los haga más o menos violentos que los cristianos o creyentes de otras religiones. ¡Ah! dirán algunos, pero hay muchos fanáticos allí.
¿Y en qué credo no existen?
¿No son fanáticos los del Opus Dei que quieren privatizar la educación y forzar la enseñanza de su visión religiosa en el Ecuador? ¿No son fanáticos los grupos norteamericanos que lograron en algunos lugares la prohibición de que se enseñe la teoría de la evolución en los colegios?
¿No es fanático Bush que planteó una nueva cruzada con la “bendición de Dios”? ¿Y Sharon que busca “el gran Israel” expulsando a millares de árabes porque dice conocer los límites de la “tierra prometida” por Dios? Con un detalle adicional: diversos estudios demuestran que el imperialismo, principalmente el norteamericano, impulsó y apoyó a los distintos grupos islámicos radicales porque le eran útiles en la lucha contra el marxismo y para dividir a esos pueblos.
Occidente vs. Oriente
¿Será, entonces, porque son de oriente? Y no lo decimos geográficamente, pues para algunos tan distanciados de “occidente” están las culturas china o árabe, como lo están los pueblos originarios de América Latina.
Ciertamente tienen formas, sistemas de pensamiento y valores distintos en una amplia serie de aspectos, algunos más notorios que otros en su estructuración social. Sin embargo, de hecho ninguno de esos fenómenos se pueden entender al margen del materialismo histórico, como no se entendería que en Oriente no tienen ningún problema de desarrollar la forma capitalista de producción en sus propios países, de comerciar con el resto del mundo, aprender idiomas occidentales y adaptarse a vivir en Europa o Estados Unidos, usar la tecnología “occidental” y hasta casarse con “occidentales”.
Los programas de sus televisoras, distintas en contenido, tienen el mismo formato que en cualquier otra parte del mundo y las relaciones de trabajo capitalistas generan explotadores y explotados.
¿Y los seguimos considerando tan distantes?
El libro de Hutington
El “Choque de Civilizaciones” fue un planteamiento difundido por el norteamericano Samuel P. Hutington en un libro que complementaba el “fin de la historia y fin de las ideologías”.
Su tesis se basa en concebir que tras la caída del Muro de Berlín ya no había lucha entre ideologías ni modos de producción y que ahora se presentaría una lucha entre cinco civilizaciones: la occidental, la islámica, la china, la hindú y la japonesa.
Pretendía, por tanto, que se deje de lado el análisis de clase a partir del materialismo dialéctico y, en consecuencia, que se considere como lo superior a la cultura norteamericana - europea, en otras palabras, a su sistema capitalista. Por ello plantea que cada cultura es uniforme y homogénea, desconociendo las diferencias internas y sus contradicciones.
Su tesis señala que este choque se origina por diferencias de lengua y cultura, en la que la religión es el punto central. Creo que brevemente demostramos que no es la diferencia de cultura ni de religión la base de los conflictos actuales. Todos sabemos que no está allí la causa de las invasiones a Afganistán e Irak. Luego, Hutington se refiere a una «autoidentificación subjetiva de las gentes», que no explica pero que pone a las naciones actuales en condiciones de tribus de la pre-historia. Por último, se refiere a la “declinación de occidente”, buscando crear un gran temor y reacción de quienes se deberían sentir en peligro y afectados.
Aquello de “oriente” y “choque de civilizaciones” suena más a justificación antes que análisis serio. Lo dicen Bush y Blair, lo repiten otros derechistas alrededor del mundo, pero no logran sino reflejar lo que los europeos dijeron en momentos de la colonización sobre los primeros pueblos americanos: incivilizados, idólatras, incultos y todo aquello que representara negación de lo que en Europa se entendía que era la civilización.
“Somos orientales, tenemos diferencias, pero también tenemos las mismas necesidades y las mismas luchas que ustedes, ¿por qué dividirnos?”, decía hace poco uno de los delegados al Foro Social Mundial. Añadiríamos: ¿y a quién conviene que nos dividamos? No tiene sentido que pongamos barreras entre los desposeídos de la tierra, pues como dijera el revolucionario africano Franz Fannon: la unidad de los pueblos oprimidos es necesaria para su liberación. Si hay “choque de civilizaciones”, ese existe entre el capitalismo que muere y el socialismo que se gesta y nacerá, y esto es válido para cualquier parte o cultura del mundo.
Excelente análisis.
Jore Mondragón - 04.04.2004 14:03
Analisis acertadísimo. El poder pretende ocultar con imaginarios conflictos , la verdad de su egoismo.
Como los recursos minerales y biologicos se estan agotando, es necesario crear conflictos que permitan a los paises capitalistas poderosos apropiarse de los recursos restantes.Esa es su verdadera visión del futuro e la humanidad.
Y para ello cuenta con las monstruosas ,frias ,mecanicas e incontrolables multinacionales, cuyos accionistas solo invierten para obtener beneficios y cuyos ejecutivos solo pueden mantenerse dentro del nido de viboras si consiguen lucros sin contar con objeción moral alguna.
